
La ansiedad antes de volar es una experiencia compartida por muchas personas.
Y es que el pensamiento de viajar en avión puede desencadenar una cascada de emociones muy intensas y negativas a su vez.
En este sentido, la estrategia adecuada, puede ayudarte a transformar este miedo en una oportunidad única para el crecimiento personal.
Reconocer y gestionar estas emociones es el primer paso para convertir la ansiedad en anticipación.
Veamos qué otras pautas básicas se deben seguir y cómo debes prepararte para que el viaje sea lo más placentero posible a nivel emocional.
Pautas efectivas para gestionar emociones ante el vuelo
Aunque no es fácil, existen ciertos mecanismos que pueden ayudarnos a gestionar el miedo, y otras emociones que nos afectan y aparecen ante un vuelo, de forma excepcional.
En los siguientes párrafos resumimos los que a nuestro juicio son los más aconsejables y ofrecen una mejor experiencia.
1. Reconocimiento y aceptación
Antes de nada, lo primero que debes hacer para gestionar las emociones y perder el miedo a volar es tener claro qué estás sintiendo ante esta situación.
Es decir, debes identificar tus emociones, reconocerlas y mencionarlas en voz alta.
Este primer paso es clave para poder llevar a cabo una gestión emocional adecuada. Y reflexiones como esta pueden ayudarte:
«Al pensar en realizar un viaje que implique volar, adquirir billetes de avión, considerar la duración del vuelo, las horas previas al embarque o el propio vuelo, ¿qué emociones surgen en mí?»
En estas situaciones, es común enfrentar el miedo y una variedad de emociones derivadas de éste, tales como la inseguridad, la preocupación, el agobio y la sensación de inferioridad.
Todo ello puede derivar en sentimientos de no estar a la altura por no ser capaz de gestionar ese miedo.
No obstante, debes ser consciente que pueden aparecer otras que no tengan relación con el miedo. Cada persona es diferente, también sus emociones.
2. Comprensión y reflexión
En un segundo paso, es crucial prestar atención a tu miedo y entender el mensaje que intenta comunicarte.
Lo normal es evitar enfrentar el miedo, optando por esquivar las situaciones que lo desencadenan, como por ejemplo, viajar en avión.
Sin embargo, este momento representa una fase decisiva en la gestión emocional: es tu oportunidad para encarar directamente el miedo y hacerle una pregunta:
«¿Qué mensaje tienes para mí?»
El mensaje subyacente del miedo suele ser una advertencia de potencial peligro.
En el contexto de volar, este peligro se manifiesta en la percepción de falta de control sobre la situación, lo que nos coloca en un estado de alta alerta.
A su vez, esta sensación de impotencia a bordo del avión, de no poder influir en el desarrollo de los acontecimientos, intensifica nuestras emociones.
Pero al adentrarnos en la comprensión de estas emociones, comenzamos a liberarnos del juicio propio y, en lugar de combatir nuestros miedos, aprendemos a convivir con ellos.
Aceptamos la presencia del miedo: «A pesar del miedo, voy a volar».
3. Atención consciente
Otra de las pautas a seguir para gestionar las emociones y perder el miedo a volar es aceptar que este puede ser un acompañante de viaje, pero no el piloto.
En este sentido, toca buscar diferentes formas de atender a las emociones.
Por ejemplo, escribir sobre ellas, dialogar con un amigo, o incluso representarlas en un dibujo.
Estas prácticas, que serán diferentes para cada persona, pueden proporcionar un desahogo y una nueva perspectiva.
Eso sí, se deben evitar aquellas que no representan una ayuda para tu gestión emocional, sino todo lo contrario. Hablamos de evitar pensar en ello o hacer como si nada.
4. Espacio para la emoción
A todo lo anterior, es esencial añadir un paso final: el darnos permiso para experimentar nuestras emociones, recordándonos constantemente que: «está bien vivir mis emociones tal como son».
Es decir, nadie conoce tu interior mejor que tú mismo, con lo cual, valida cada emoción que experimentas.
Cuando lo hagas, les estarás brindando un espacio dentro de ti y podrás gestionarlas de forma más cómoda.
Es decir, las estás transformando en fuerzas adaptativas que te servirán en tu vida cotidiana.
En relación a ello, es importante recordar que el miedo actúa como un mecanismo de protección ante posibles amenazas. Por lo tanto, en lugar de rechazarlo, es mejor aceptarlo como un compañero de viaje.
Alternativas para prepararse emocionalmente para un vuelo
Además de lo que hemos comentado, existen otros consejos que puedes seguir para viajar emocionalmente preparado.
Estos son:
Planificación detallada. Planificar todos los detalles de tu viaje con antelación, desde la llegada al aeropuerto hasta el aterrizaje, puede ayudarte a sentir que tienes más control de la situación. Esto incluye revisar tu itinerario, verificar los horarios de vuelo, y preparar una lista de cosas por hacer que te mantengan ocupado durante el vuelo.
Prácticas de mindfulness y meditación. El mindfulness y la meditación son herramientas poderosas para manejar la ansiedad. Practicar técnicas de respiración profunda o meditaciones guiadas antes y durante el vuelo puede ayudarte a mantener la calma y centrarte en el momento presente, reduciendo así los pensamientos ansiosos.
Educación y conocimiento. Por último, informarte sobre los aspectos técnicos del vuelo y comprender cómo funciona la aviación puede aliviar muchos miedos relacionados con lo desconocido. Conocer las estadísticas de seguridad aérea también puede ser tranquilizador.
Aún así, si te resulta complicado gestionar las emociones durante el vuelo, considera buscar el apoyo de un profesional. La terapia puede ofrecerte estrategias personalizadas para manejar tus emociones y trabajar en las causas subyacentes de tu miedo.
