
Estarás de acuerdo en que el miedo a volar en avión puede influir significativamente en cómo planificamos nuestra vida.
En ocasiones, a pesar de que deseamos viajar por ocio, para visitar familiares o incluso por motivos laborales, este miedo nos lo impide.
Y, aunque el propósito del viaje sea muy inspirador, puede restringirnos considerablemente.
A pesar de ello, hay momentos en que el deseo de viajar supera el miedo o la ansiedad, impulsándonos a comprar los billetes y a embarcarnos en el viaje.
Hasta aquí todo bien. Pero ¿qué sucede cuando tomamos esta decisión? Comenzamos a activar diversos recursos para enfrentar el vuelo de la mejor manera posible.
A continuación, queremos señalar cuáles de esos recursos no están siendo tan beneficiosos como piensas y qué otros sí podrías poner en práctica para que puedas volar de un modo más placentero.
¿Tienes miedo a volar en avión? Evita caer en estos hábitos
Como decíamos, ante el miedo a volar en avión, surgen determinadas actitudes y prácticas que no suelen aportar grandes beneficios en la gestión de emociones.
Es por ello que, si es algo que te sucede y estás intentando superar, debes conocer para no caer en mecanismos que perjudican tu bienestar.
Veamos de qué estamos hablando y toma nota para no volver a caer en ello.
Debatir con nuestros pensamientos
Enredarnos en nuestros pensamientos y entrar en debate con ellos puede ser un proceso común cuando intentamos gestionar ciertas emociones.
Es más, es posible que una voz interna te repita insistentemente que no deberías sentirte de cierta manera.
E incluso te dé argumentos lógicos como que los aviones despegan cada minuto sin incidentes y que son el medio de transporte más seguro.
Sin embargo, estas reflexiones racionales suelen tener poco efecto sobre nuestras emociones, especialmente cuando una parte de nosotros habla desde el miedo, la anticipación de lo peor y el catastrofismo.
Luchar entre estos dos aspectos, atrapándonos en este dilema de lo correcto e incorrecto, lo racional frente a lo emocional, solo aumenta nuestra sensación de inseguridad y frustración por no poder silenciar esos pensamientos negativos.
Cuando te des cuenta de que estás atrapado en este ciclo, es crucial que intentes salir de él.
Acepta la coexistencia de estas dos partes en tu mente, reconociendo que el miedo te hace percibir mensajes desagradables, pero también recordando que tú no eres tus pensamientos.
Permite que estos fluyan sin definirte. Y sepárate de lo que ocurre en tu mente. Mejor, pon toda tu atención en el aquí y el ahora.
Te ayudará en gran medida a lidiar contra el miedo a volar en avión.
Hacer “algo” para no pensar
Otra estrategia común es intentar ocuparnos en actividades para evitar pensar en lo que nos preocupa.
Esta táctica no sólo resulta ineficaz, sino que también nos impide establecer una relación saludable con nosotros mismos.
Al recurrir a este mecanismo, no aprendemos a tolerar nuestras sensaciones incómodas, las cuales son clave para proporcionarnos información sobre el entorno.
Es decir, cuando enfrentemos algún tipo de malestar emocional, sentiremos la necesidad de distraernos.
¿La razón? Nos sentiremos incapaces de manejar o procesar nuestras emociones adecuadamente. En este caso, en lo referente al miedo a volar en avión.
Recurrir a malos hábitos
Cuando sentimos nerviosismo, nuestro cuerpo a menudo nos impulsa hacia comportamientos compulsivos en busca de sensaciones distintas a las del malestar.
Por ejemplo, los fumadores pueden sentir un fuerte deseo de fumar un cigarrillo para calmarse.
Otros pueden vivir lo que se conoce como hambre emocional, que nos lleva a comer en exceso.
Sea como sea, responder a estas situaciones con hábitos de este tipo solo sirve para ocultar nuestras emociones bajo acciones ajenas a nuestro ser.
Esta estrategia, a largo plazo, nos hace dependientes de elementos externos para gestionar nuestras emociones, creando así dependencias.
En lugar de esto, para trabajar el miedo a volar en avión, te animamos a enfocarte en tu autorregulación interna, desarrollando y utilizando recursos propios en lugar de depender de factores externos.
Intentar controlarlo todo
El intento de controlarlo todo puede convertirse en uno de nuestros mayores obstáculos.
Al esforzarnos por mantener todo bajo control, tendemos a olvidar que existen aspectos del mundo que escapan a nuestra influencia.
Este hábito de depender del control para afrontar dificultades nos prepara mal para situaciones donde no podemos manejar cada detalle, como sucede al volar en avión.
En estas circunstancias, nos damos cuenta de que no todo está bajo nuestro dominio, lo cual puede desencadenar una crisis y provocar reacciones caóticas.
Querer escapar como sea
En ocasiones, las emociones o sentimientos son vistos como algo peligroso, incómodo, desagradable, o incluso insostenible.
Frases como “no puedo soportar esto” o “necesito huir de esta sensación” reflejan una tendencia aprendida a intentar eliminar cualquier molestia emocional inmediatamente.
En consecuencia, esto nos impide aprender a tolerar y manejar el malestar que estas emociones provocan.
Por otro lado, gestionar nuestras emociones no implica suprimirlas, sino aprender a vivirlas.
Es fundamental ampliar nuestra capacidad de tolerancia hacia todas nuestras emociones y sensaciones. Esto incluye al miedo a volar en avión.
Falta de trabajo previo
Por último, abordar un vuelo sin haber prestado atención a nuestro miedo, es decir, sin haber desarrollado previamente nuestra capacidad para gestionar emocionalmente la situación, es algo desfavorable.
En momentos de crisis, nuestro cuerpo responde emocionalmente de la mejor manera que puede.
Por lo tanto, sería beneficioso trabajar en esto para que, ante una crisis, podamos activar recursos conscientes y efectivos que nos ayuden a reducir nuestra respuesta fisiológica.
Conclusiones: ¿Qué hacer si tienes miedo a volar en avión?
En conclusión, el miedo a volar es una experiencia común que puede tener un impacto significativo en quien lo padece.
La clave para superarlo reside en la comprensión y gestión adecuada de nuestras emociones, en lugar de evitarlas o suprimirlas mediante distracciones o comportamientos compulsivos.
Si es tu caso, y te estás preguntando qué hacer si tienes miedo a volar en avión, evita los hábitos que acabamos de mencionar. Y desarrolla estrategias de autorregulación emocional, como la respiración profunda, la meditación o la visualización positiva, que pueden ayudarte a calmar la ansiedad física y emocional.
Además, puedes considerar acudir a un profesional que te guíe en técnicas de terapia cognitivo-conductual o de exposición, diseñadas específicamente para enfrentar y superar fobias como el miedo a volar.
Finalmente, recuerda que superar el miedo a volar es un proceso gradual que requiere paciencia y práctica.
No te desalientes por los contratiempos y celebra cada pequeño logro en tu camino hacia la superación de este miedo.
